top of page

EL DURO CAMINO A LA INFELICIDAD

  • 25 feb
  • 8 Min. de lectura

9. Cinco momentos (in)felices)  


La alimentación del cuerpo y el espíritu

Comer es un acto del cual depende la vida. Alimentarse es otra cosa. Si agregamos alimentarse con deleite estaremos en otro nivel. La diferencia con los animales es que estos esperan por lo que los dueños les “echen”. Las fieras, en cambio, “se la buscan”. Lo más cerca del ser humano es cuando las manadas de leones, los felinos más gregarios, comparten la caza, socializan, exhiben la jerarquía y las reglas del grupo.[1] Al tener conciencia de los beneficios de una buena alimentación, los seres humanos pueden escoger la cantidad y calidad de lo que necesitan. En esa dimensión, es feliz aquel que disfruta el acto de comer. Para diferenciarse de una fiera o un gato doméstico, el hombre selecciona los tiempos; y goza con los cinco sentidos: disfruta con el paladar el sabor y la textura, huele y oye los crujidos; la vista disfruta el emplatado.

El éxito de un buen restaurante está en lograr que el cliente sea “feliz” mientras realiza una actividad que de otro modo sería un sencillo tramite de sobrevivencia. En casa, con menos recursos, también podríamos tener un ambiente tranquilo, música, una mesa amplia donde quepan todos, manteles y vajilla limpias. No siempre se puede. Pero la meta es lograrlo cuando se posible. Por otro lado, los chefs dan mucho valor al emplatado y no es por gusto. La presentación de la comida sigue el refrán de que lo que no entra por los ojos no gusta. Unos ingredientes sencillos en una presentación armoniosa pueden hacer la diferencia. En cambio, el filete o el marisco más caro tirado sobre un acompañante mal servido da la sensación de abandono, de vagancia culinaria, lo cual puede traducirse en desagradable velada.  

 La infelicidad a la hora de comer pudiera ubicarse en el extremo: trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia. Sin duda, los pacientes con esos trastornos “gastan” una gran energía en lograr su propósito de adelgazar al precio de su salud. Menos dramático es comer en condiciones deplorables: alimentos mal cocidos o servidos, ambiente de disgusto, no sentarse a la mesa porque no hay tiempo. De chico mi madre solía decir:  es preferible comerse una papa hervida con felicidad que un pollo asado infeliz.

El momento de comer es tan importante para los seres humanos que es un ‘instante” que puede hacer la felicidad o la desgracia del día.     

 

El sueño reparador.

Sabemos que no dormir mata. Es una tortura desde los tiempos más lejanos. El insomnio no deja huellas visibles. Durante el insomnio aparecen todos los fantasmas, los pecados mortales y veniales. La explicación de su letalidad está en que el organismo insomne está sometido a gran estrés; se libera una hormona, el cortisol, creando cambios metabólicos importantes, confusión mental, fallos cardiovasculares e indirectamente accidentes mortales.

El sueño “normal” pasa por dos etapas bien diferenciadas: sueno no-REM y REM. El acrónimo significa en inglés Rapid Eye Movement -Rápido Movimiento de Ojos, también conocido como sueno paradójico; el metabolismo aumenta mientras el cerebro se “desconecta”, lo cual se hace evidente en el movimiento de los ojos. La primera parte, no-REM, se divide a su vez en tres etapas, y es alrededor del 75 % del sueño.  Es en el sueño REM cuando hay un descanso reparador.         

Numerosas pueden ser las causas de no experimentar el sueño REM, ese que nos devuelve a la vigilia con energía, buen estado de ánimo, y sensación de plenitud. Dormir mal requiere la aparición de barreras externas e internas, que van desde la incomodad del lecho y la habitación estridente hasta la persistencia de enfermedades que causan molestias, y que sin el tratamiento adecuado impiden alcanzar la ‘desconexión” del mundo de vigila. Unas causas dependen del ambiente y otras propias del individuo como las enfermedades mentales y físicas como los dolores y la apnea.

En todo caso, si el organismo no padece enfermedad o “ruido ambiental”, dormir es un proceso para el cual estamos “diseñados” de manera natural. Existen numerosos recursos naturales, higiénicos, para mejorar la calidad del dormir. Lamentablemente, hacemos del sueño algo difícil. Lo empeoramos con elementos ajenos al cuerpo, potenciando el insomnio. Es tan significativa la importancia del descanso que suele ser lo primero que se afecta cuando una preocupación o el estrés domina la vida diaria. Aprender a resolver o disolver las tensiones antes e irse a la cama no es difícil. Lo es llevarlas a la almohada; pretender que al despertar las ansiedades hayan desaparecido. 

 

Sexo no es Sexualidad.

Hay una diferencia entre el sexo, que es al acto de intercambios sexuales,  y la sexualidad, el ámbito de todos los sentidos del ser humano. El sexo es propio de todas las criaturas. Su función es prolongar la especie; garantizar el relevo a través de nuevos vástagos. En los animales el sexo es precedido por el cortejo, que suele ser único para cada especie. Es un espectáculo de colores, cantos y apariencias. Los mamíferos usan los cinco sentidos para el cortejo y el apareamiento. El propósito, una vez más, es únicamente reproductivo.

La sexualidad es propia de del ser humano. Expresa una necesidad social. Sexualidad es la forma de vestirse, de caminar, de hablar y comportarse. Y el objetivo no es solo reproductivo. Hay goce psicológico y hasta espiritual en la manera que se relacionan dos individuos. Esto nos indica que el sexo humano como acto no sea una necesidad vital. Solo que, al poseer conciencia, se integra al todo llamado sexualidad.  Como sucede con la alimentación y el sueño, la actividad sexual feliz depende de muchos factores externos e internos. Hacerla complicada es quitarle lo disfrutable, relajante, y psicológica y espiritualmente reconfortante

La infelicidad comienza cuando la pareja que se tiene no se complementa con el otro. Esa relación que va de lo físico a lo psicológico, necesita engranar sus diferentes piezas. Es un principio básico que solo es disfrutable aquello que nos entra por los ojos y nos toca el corazón. Puede que, en algún momento, y se observa en las parejas de muchos años, el aburrimiento y la incomunicación produzcan sensación de malestar, o de soledad. En tal caso la separación debería ser la última opción. En la mayoría de los casos puede mejorarse con una actualización de la pareja en sus gustos, la comunicación, o ciertos  “majaderías” propias de tantos años viviendo juntos.  

La actividad sexual, y esto es importante, no es un premio o un castigo. Es una necesidad vital. Es algo que se comparte, que no es egoísta.[2] La sexualidad, un concepto que incluye y rebasa lo sexual puro, es un camino llano y expedito al cual a veces ponemos piedras y barreras para hacerla más complicada de lo que realmente es.

 

El Trabajo es placer.

En otro momento se mencionó el trabajo como fuente de felicidad o infelicidad. Y pareciera que para la mayoría de las personas el trabajo es como una condena.  Está bien estudiado como el trabajo a gusto produce tanto placer y realización psicológica como cualquiera otra actividad vital. Es cierto que no siempre encontramos el empleo para el cual estamos capacitados o a gusto. Sucede que muchas veces estamos en el oficio para el cual estamos preparados, en condiciones laborales excelentes y no somos felices. Después de un tiempo, comienzan a surgir problemas con otros compañeros, con los jefes. Una vez más las profecías autocumplidas juegan sucio: donde quiera que vayamos y bajo cualquier mandato, el conflicto laboral es inevitable. Y aunque la profecía tenga visos de verdad, el éxito está en cómo manejar esos conflictos para ponerlos en función de nuestro bienestar.  

Las personas infelices desde el inicio en un empleo suelen hacer críticas y buscar  “malas personas”. Basta una mirada inquisidora para creer que el compañero es un chivato. Es suficiente que el supervisor haga un señalamiento, es su trabajo, para endilgarle el cartel de déspota, de mandón. Si por una necesidad de la compañía el individuo es movido a otra área, se interpreta como un castigo o falta de seriedad de la empresa. En la mayoría de las aplicaciones de empleo se solicita al candidato poner en la planilla trabajos anteriores y tiempo en ellos. Eso habla de estabilidad, de constancia. Los cambios frecuentes siempre son sospechosos de lo contrario. Es por esa razón que también se pide verificar anteriores empleadores.

El trabajo más sencillo, si es desarrollado con entusiasmo, quizás pensándolo como el escalón más hacia la realización personal, o una posición mejor remunerada, es una forma sana de “gozar el trabajo”. El trabajo infeliz hace todo lo contrario: ve la oportunidad como una desgracia de la que hay que salir como sea; pone palos a las ruedas, y nunca llega a demostrar el potencial en una actividad productiva. Es el trabajo como casi ninguna otra actividad humana lo que refleja cuan inmaduro y voluble es el individuo.  

 

Al alma divertir.

Solemos ver la diversión como una actividad secundaria. Que podemos prescindir de una salida a comer, de unas vacaciones en un país lejano, de sentarnos con unos amigos y compartir un domingo de barbacoa. Creemos engañar al cuerpo cuando le damos carga adicional de trabajo físico y mental,  como en el Síndrome del Quemado[3], que pasa inadvertido los primeros tiempos, y cuando aparecen los síntomas la persona está sumida en un espiral de culpas y fracasos.          

La “labor adicción” es un fenómeno de nuestro tiempo. Sustrae una cantidad de energía útil que hace imposible el bienestar. Detrás de un adicto laboral suelen existir conflictos internos y externos. Los primeros son el reflejo de una estima empequeñecida que se realiza a través de sentirse empoderado a través del trabajo. El labor adicto, como sucede con cualquier otra “droga”, necesita encontrar una respuesta, sea a su trascendencia personal, o a alguna rémora del pasado. Incluso en la misma actividad de esparcimiento, el infeliz adicto al trabajo busca la excusa para ausentarse o “estar en otra parte mentalmente”. La diversión significa, ni más ni menos, que se ha “desconectado” del ambiente de la casa, el trabajo, la comunidad; por minutos, horas o semanas no se vuelve a pensar en lo que se dejó detrás. El esparcimiento no es real si la persona, a pesar de estar lejos geográficamente de los conflictos, mantiene una vía de comunicación con ellos.

Practicar deportes, viajar o simplemente salir a caminar son actividades que no cuestan más que planificarlas y llevarlas a cabo. Cualquier actividad que rompa el circulo vicioso de trabajo-trabajo podría considerarse entretenimiento. En los últimos años se han puesto de modo técnicas de meditación que intentan cortar la retroalimentación positiva que produce la adicción al trabajo.  La más usada es el Mindfulness, también llamada atención plena[4]. Significa centrarse en el momento presente con curiosidad, no juzgar, observar los pensamientos y los sensaciones internas sin buscar explicaciones; simplemente observarlas, y relajar el cuerpo usando la respiración. 

Por último, posponer alguna actividad de esparcimiento por imponderables no debería significar su cancelación, sino una simple y sencilla reprogramación. Es aquí donde el infeliz queda varado. Hace el esfuerzo enorme para justificar con credibilidad la postergación indefinida del ejercicio, del viaje o de la caminata. Siempre hay una evasiva, por demás absurda. Tomar unos minutos para separarnos de lo cotidiano abrumador es indispensable para estar bien y completar todas las otras áreas vitales que, como hemos visto, forman parte de sistema que se interconecta y es sinérgico.     

                     

  NOTAS:     

 

 


[1] Salvador Minuchin hablaba de los “almuerzos terapéuticos”. El terapeuta familiar se hacía invitar a una comida donde, según el, se daban las interacciones familiares más claras y originales: quien servía, quien se sentaba dónde y al lado de quien.   

[2] Con mucha frecuencia las parejas dicen en consulta que no tienen sexo con el otro porque están disgustados, molestos. Puede ser que no estén aptos anímicamente para el encuentro. Pero lo verdaderamente infeliz es usar el sexo como un arma contra la pareja.

[3] Llamado Burnout , Síndrome del Quemado, Agotamiento Laboral, hasta Neurastenia por los europeos, fue descrito en 1960 por H.B. Bradley. H. Freudenberger lo asociaría en 1974 al cansancio a consecuencia de la adicción laboral y describiendo los síntomas de frustración, perdida de energía, despersonalización, y bajo rendimiento. Es un peligroso estado mental y físico cuando el “quemado” trabaja con enfermos graves o tiene bajo su responsabilidad decisiones importantes para otros.    

[4] Mindfulness es una técnica de meditación de origen budista.  No es “diversión” propiamente dicha pero si “diversifica” al individuo en su excesiva concentración y atención al trabajo o su problemas domésticos.  

 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
LAS MIL Y UNA...Y CONTANDO

1.  Mil noches, una vida Probablemente después la Biblia y El Quijote no haya libro con más impresiones y lectores que “Las mil y una noches”. Las razones son obvias. Se trata de la recopilación de la

 
 
 

Comentarios


Contacto

Thanks for submitting!

© 2023 by Train of Thoughts. Proudly created with Wix.com

bottom of page