LAS MIL Y UNA...Y CONTANDO
- hace 3 días
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1. Mil noches, una vida
Probablemente después la Biblia y El Quijote no haya libro con más impresiones y lectores que “Las mil y una noches”. Las razones son obvias. Se trata de la recopilación de la narrativa ascentral de la India, Oriente Próximo y Persia con los aportes de escritores y traductores de diversas culturas a través de varios siglos. La obra es un relato único que contiene el resto de las historias, aunque cada una es, por sí misma, como una novela corta. La influencia cultural es inmensa. Se debe no solo a la factura, un recurso muy usado hoy día en el cual un relato conecta con el próximo a modo de suspenso. Al ser ese compendio literario da cabida al erotismo y la épica, a la poesía y la comedia, a leyendas y fabulas, “Las mil y una noches” es un resumen de la sabiduría Oriental, algo de lo que Occidente no podría prescindir[1].
El relato mayor es simple y al mismo tiempo, complejo por la incertidumbre que genera en el lector, obligado a continuar el próximo capítulo como sucede al sultán persa Shahriar. Este ha sido engañado por su esposa, a quien ordena decapitar, y en venganza hace que le traigan una virgen todas las noches, ejecutada al día siguiente para impedir otra deslealtad. Después de tres mil víctimas, sin otras a quien asesinar, la hija del visir, Scheherezade, pide al padre ser presentada al sultán para aplacar su ira.
Scheherezade cuenta una historia distinta todas las noches. Cada una termina en un punto donde queda algo para el próximo día de modo que Shahriar, intrigado, pide a la joven continuar la siguiente jornada, posponiendo la muerte de la hija del visir. El tiempo se va alargando hasta unos tres años- mil noches- y Scheherezade pare tres hijos del sultán. El final difiere en varias versiones. Casi todas coinciden en que el rey persa perdona a Scheherezade por los hijos, o simplemente porque ha sido “amansado” por la moralidad y la compasión de cada cuento compartido en tantas noches de insomnio y lecho en común.
Este cuento parece una acertada analogía de la vida en pareja. Aunque la realidad supera cualquier ficción, las ficciones no son otra cosa que realidades hechas para ser ingestiones potables. En “Las mil y una noches” encontramos claves para comprender por qué unas parejas perduran en el tiempo, y por qué otras fracasan casi de inmediato, como las vírgenes decapitadas. Uno de estos secretos está en que no bastan los atributos físicos ni los recursos materiales disponibles. Ambos, con el tiempo, desaparecen, cambian, o naturalmente existen bajo otras condiciones.
Otra enseñanza de “Las mil…” es que la inteligencia, sobre todo de la mujer, superior a la del hombre desde el punto de vista emocional, es básica para “torear” la relación en el tiempo. Cuando me refiero a la inteligencia no hablo de grados académicos ni de pruebas psicométricas. Me refiero a la capacidad de encontrar soluciones a problemas y conflictos -veremos más adelante la diferencia- de aparente no solución. Lo que se ha llamado inteligencia emocional parece un factor decisivo a la hora de comunicarse y buscar el punto medio desde donde dos seres humanos, en este caso la pareja, pueden establecer un “mapa común”[2].
Justamente el relato hace que cada noche, y en el caso de la vida real, cada día, intente ser distinto al anterior. Que el amanecer de la pareja no sea otra cosa que el deseo de llegar a la otra noche en la cual el lecho o el hogar se habrán transformado en una experiencia nueva, maravillosa. Porque pocas cosas dañan tanto como la abulia, la repetición, la previsora cotidianidad. Es también el mensaje del cuento oriental: de Scheherezade repetirse una sola noche, hubiera perdido la cabeza, literal.
Por último, pocas relaciones de pareja sobreviven si no cuentan con “facilitadores”. Es un término que necesitará explicación durante el texto. No nos referimos a personas allegadas ni amigos, aunque son, indudablemente, lo que se ha llamado “anillo exterior”; resultan imprescindibles en ciertos contextos. Los facilitadores “hacen” que las cosas sucedan; son el bálsamo sobre el cual las relaciones ruedan mejor. Son, también, los factores ambientales que colaboran directa e indirectamente para solidificar la pareja o distanciarla. Entre ellos pudiéramos citar el nivel cultural, la estabilidad financiera y laboral.
Las mil y una… y contando son las noches en que, mágicamente, la pareja se redescubre, continúa eslabonando una historia única, irrepetible, y a la vez común a todas las parejas exitosas: la capacidad de reinventarse hasta el amanecer del día siguiente sin “perder la cabeza”.
NOTAS:
[1] Según los expertos Las mil y una noches parte de un relato persa llamado Hezār Afsān (Mil leyendas) al que narradores orales de la India y Oriente medio añadieron otras historias. Lo curioso es como estas narrativas se imbrican en una obra mayor a modo de “losas” que terminan construyendo el magnífico edificio de Las mil…, sin duda, la obra de ficción oriental más importante de la historia.
[2] Goleman produjo una revolución en el campo de la psicología cuando publico su libro La Inteligencia emocional. Aunque había estudios y autores que hablaban de la importancia del control de las emociones para ponerse metas y lograr objetivos en la vida, este autor popularizó el termino en la década de los noventa del siglo XX. Goleman, D. Inteligencia emocional (4ª edición), Barcelona. Kairós, 1996.



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