EN POCAS PALABRAS
- Francisco Almagro

- 15 oct 2025
- 5 Min. de lectura
Últimos días de la Hacienda
Gutenberg liberado
Imprenta del siglo XV (Wikipedia)

Por Francisco Almagro Domínguez
Varios autores consideran que el Renacimiento, las reformas luterana y calvinista, y los movimientos humanistas que cambiaron el mundo en la mitad del segundo milenio no hubieran tenido mayor impacto sin la creación de la imprenta de tipos móviles inventada por Johannes Gutenberg. Además de publicar por primera vez la Biblia en una cantidad nunca vista, y hacerla accesible al público que entonces podía leer, se considera que, al imprimir las Noventa tesis de Lutero, Gutenberg se convierte en el difusor de la Reforma más allá de los límites de Alemania.
De alguna manera, la invención y la puesta en práctica de la edición masiva significó la democratización de la información. Antes, el conocimiento se atesoraba en los llamados scriptorium donde monjes copistas llevaban a cabo la dura tarea de, letra a letra, escribir no sin arte irrepetible, versículos bíblicos, notas de historia, filosofía, arte y ciencias. El acceso a ese conocimiento en papel estaba reservado a un selecto grupo de patricios y sacerdotes. La mayoría de los ciudadanos, si sabían leer, se enteraban de las ordenanzas de reyes y emperadores por los Edictos Reales pegados en los muros y las esquinas de las ciudades medievales -hay quienes los consideran el antecedente del Editorial, la posición oficial de la publicación moderna.
Autores católicos han afirmado que, debido a las imprentas en manos protestantes, la Inquisición devino en suplicio para decenas de miles de personas. Creen que es una “leyenda negra” contra el catolicismo, pues acaso fueron algunos cientos, aunque muy renombrados como el dominico Giordano Bruno. Otras “leyendas negras” sobre la iglesia y los reinos salieron de las imprentas sin encontrar oposición real, en parte porque durante los siglos XV y XVII apenas podía leer y escribir en Europa entre el 15 y el 10 % de la población. Adquirir libros y periódicos, estos últimos dedicado casi en exclusiva a noticias comerciales, era un lujo y un símbolo de poder.
Poder e Información están íntimamente relacionados desde que la Humanidad se hizo sedentaria en los valles fértiles, en las orillas de los ríos, y frente al mar. La comunidad que poseyera mejores y fidedignos datos tenía mayores posibilidades de sobrevivencia y desarrollo. El Poder, que no es la fuerza en palabras del Premio Nobel de Literatura Elías Cannetti, necesita controlar los informes para perpetuarse. Sin el dominio de los pormenores, centralización de las noticias y los hechos, los regímenes autoritarios no pueden cerrar el círculo de la invulnerabilidad; su debilidad mayor son los espacios abiertos de entrada y salida de la información.
Al repasar la historia reciente de los regímenes totalitarios -fascismo, nazismo, falangismo, leninismo-comunismo, maoísmo, Idea Suche, Comunismo Tropical o Castro Involucionismo -salta a la vista cuan vital resulta el control de los medios de comunicación junto con la represión viva y dura. Musolini tuvo Il Popolo d'Italia, El Pueblo de Italia. Hitler con el genio del mal Joseph Goobels a la cabeza, el Völkischer Beobachter, Observador Popular. Con Francisco Franco el órgano oficial de la Falange era Arriba. Los comunistas rusos forjaron Pravda, Verdad. Mao creo el Diario del Pueblo. King Il Sung el Rondom Sinmun, Periodico Laboral. Cuba tiene el Órgano Oficial del Partido Comunista, Gramma. Casi todos se auto-titulan “pueblo”, “verdad”, “obrero”; al buen entendedor…
Tales publicaciones tienen en común al menos tres aspectos. El primero es que lo escrito en sus páginas es incontestable y no verificable. No existe un noticiario con información distinta que provea detalles y análisis desde otro ángulo. El resto, escritas o audiovisuales reproducen poco más o menos lo informado en el “órgano oficial”. Hay una suerte de cerco que impide la información alternativa, y, por tanto, cuestionamientos e incertidumbres que llevarían a la duda, la decepción, la insurrección y el cambio.
La segunda es que más que informar, en el totalitarismo de cualquier pelaje, la prensa, radial, televisiva y ahora digital tiene un discurso dominante de tipo “formativo”. No es algo que se le ocurrió al escribidor, sino parte sustancial de los libros de estilo, metas y objetivos de las publicaciones absolutistas: propaganda y agitación política. Los hechos son narrados de manera que el lector no puede ejercer juicio crítico. Son lineales, no recursivos. No cuentan los hechos. Los juicios se dan por hechos. La razón de ser de la prensa es la lealtad sin fisuras al régimen, más allá de cualquier consideración moral o profesional. Si se destapa un escándalo, debe impedirse su llegada a las alturas. Un buen amanuense tiránico siempre hallara un chivo expiatorio, un “tercer culpable”.
Por último, la noticia no es lo más importante sino lo que los estudiosos llaman metacomunicación, aquella que está detrás de la palabra simple, digital, y define la relación, lo analógico. Suele llamarse “lenguaje extraverbal”. En periodismo es el efecto paradójico que provoca la foto, un video, la nota “inocente”. Tal narrativa analógica crea en el destinatario confusión, duda, a veces culpa - ¿estaré equivocado? ¿me he convertido en mala persona? Es una manipulación que los comunicadores totalitarios usan con elaborada eficacia; atrapa al lector incauto, y en ocasiones a quien a pesar de estar alerta cae en una trampa comunicacional.
Por ejemplo, sin viandas en los mercados el líder aparece fotografiado sobre surco de boniatos en la primera plana del Órgano Oficial. Otra perla: mientras da una conferencia magistral sobre el hambre en Tombuctú, menciona los logros de seguridad alimentaria en su hambreado país. El mundo condena la actitud injerencista y dictatorial del régimen; el presidente sale en televisión recibiendo con honores al líder autoritario de una islita, un país desconocido. No hay luz eléctrica por 24 horas. El líder se retrata con un casco blanco, tres ventrudos acompañantes y algún famélico obrero en una planta termoeléctrica, todos atentos, sonrientes. Lecturas metacomunicativas: nadaremos en boniatos; mientras el mundo se muere de desnutrición, nosotros estamos seguros nutricionalmente; al país todo el mundo lo quiere y lo visita; en breve resolveremos el problema de los apagones.
Lo que no previeron Gutenberg, Goobels o Lenin, y tampoco sus émulos caribeños, es que la Internet es una revolución tecnológica y democrática tan o más importante que aquella de los tipos móviles. Y con el advenimiento de la Inteligencia Artificial, cuyo impacto en el mundo de las relaciones humanas está por verse, el poder absoluto de la información ha llegado a su fin.
Puede que esa sea la razón por la cual, como en una balanza, los lideres autoritarios de estos días están inclinándose a la represión y la mentira vulgar. Ni siquiera pueden acercarse a las verdades porque hay un nuevo Sol informativo en el universo. Perdieron la batalla por la Verdad. El acólito que se aproxime con intención de tapar el Sol con un papel mendaz corre el riesgo de ser otro Icaro, derretido sin remedio.





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