top of page

EN POCAS PALABRAS

  • Foto del escritor: Francisco Almagro
    Francisco Almagro
  • 23 oct 2025
  • 4 Min. de lectura

Ultimos dias de la Hacienda

El olor del comején II


Por Francisco Almagro Dominguez


Un amigo ha tenido la deferencia de leer el trabajo anterior, El olor del comején, y me ha pasado una valiosísima información sobre las termitas y sus efluvios. Pues resulta que sí, que los comejenes despiden olores muy particulares producto de sus excrementos, la descomposición de la madera, la humedad y hongos crecidos en la pudrición. Para algunos el aroma del comején es similar al humo. Las casas inundadas de termitas suelen oler a algo que se quema cuando, contario a la realidad, es debido al agua y los insectos.  

Tomemos la analogía “vender humo” para discurrir sobre el tema del embargo, o bloqueo, si es que aun insistimos en un concepto militar que viene desde la época de La Ilíada, cuando los aqueos “bloquearon” a Troya impidiendo que entraran a la ciudad alimentos y medicinas por diez años. Vender humo es un coloquialismo que significa “que ostenta o simula valimiento o privanza con un poderoso para vender su favor a los pretendientes”. Vende humo quien nada tiene, presume, y engaña al prójimo.         

El régimen cubano es experto en “vender humo”. No es un asunto de ideología sino de idiosincrasia. Los cubanos somos duchos en vender(nos) lo que no somos o no tenemos. El famoso Trespatines, que es nuestro Cantinflas, va a las “rejas” en cada episodio de la Tremenda Corte porque acostumbra engañar a sus vecinos y conocidos. La comedia es un éxito que todavía recorre Latinoamérica; la ingeniosidad del timador consiste en hacerles creer a los demás que los espejitos son oro. Quizás esa condición es una herencia hispana, documentada en la literatura como la “picaresca”. Los cubanos llevamos la imagen del “pícaro”, el “listo” a niveles insospechados gracias a una mejoría circunstancial en el Caribe: una Isla plana en medio del agua y cuyo único recurso es el ser humano.

Para muestra un botón: los políticos. Si una enorme sombra se cernía sobre la Republica era la corrupción. “Tiburón se baña pero salpica” habla del Mayor General José Miguel Gómez que ya en 1909 durante su presidencia había inventado la “botella”. La larga “lista de listos” se prolonga hasta 1959 cuando lo que parecía imposible se hace realidad: un grupo de hombres varias veces inferior en números y armas al ejército constitucional los rinden sin condiciones. Se había iniciado entonces la Humareda Mayor.

El artífice de aquella fumarada pasará a la historia no como el autor de una de las hogueras más tiempo consumiendo a su propio pueblo, sino quien supo mejor que nadie vender humo, nada concreto, real, o lo que es peor, lo contrario a lo que prometía. Íbamos a nadar en leche de vaca e intoxicarnos de su carne -¿se puede tener leche y comerse la vaca al mismo tiempo?. Una zafra azucarera de 10 millones de toneladas. Produciríamos pescado, quesos, yogures, café y arroz para comer y vender al mundo. Tendríamos las mejores presas. Una planta nuclear. Seriamos las personas más cultas del mundo. Una potencia médica y deportiva con  los mejores médicos y entrenadores deportivos. La revolución energética. La municipalización de la enseñanza, todo el mundo universitario.

El humo de mayor tiempo nublando las entendederas de nacionales y extranjeros ha sido el mito del bloqueo. El actual Ministro de Exteriores siente que la gente comienza a ver claro detrás de la humareda. En su contra, la claridad del dato: en los últimos dos años el régimen ha consumido más productos norteamericanos que en otra etapa de la Involución; las remesas del país bloqueador son el segundo reglón de divisas que entran a la Isla. Hay decenas de vuelos diarios entre Cuba y los Estados Unidos, y ninguno ha sido derribado por las defensas antiaéreas; aterrizan plácidamente en la Isla, repletos de paquetes con comida y medicinas a las cuales, y debido a la miseria, el régimen no pone tarifas de importe. El dólar circula con absoluta libertad dentro de la fronteras insulares aunque este vedada toda transacción con bancos norteamericanos -lo que haría cualquier banco a cualquier mala paga. El dólar y el Euro se encarecen por día, lo cual habla de sus crecientes poderes adquisitivos frente a una moneda nacional que nadie bloquea.  

El problema de la Continuidad con el humo es que ha llegado el tiempo de las transparencias. Ya casi nadie puede ocultarse detrás de la nube mediática. El dato más simple es accesible al ciudadano sencillo. Solo puede ser comprensible seguir comprándole humo al régimen por complicidad o miedo. Complicidad por ser una base potencial a pocas millas de los Estados Unidos; proveer carne de cañón para la invasión a Ucrania. Miedo a miles de agentes de influencia quienes a una orden revientan una elección, paralizan un país, destrozan decenas de estaciones del metro.

Así y todo, el Continuismo insiste en hacer una fogata con lo que queda. Esperan emular a Nerón en la pasividad con que contemplan como la ciudad desaparece en llamas.  O mal imitan al Difunto Líder en eso de ir visitando todos los rincones de la República, creando una cortina de humo que los invisibilice del escrutinio público. Olor a humo: termita. Se viene abajo la Casa Cuba. Señales del Comején de la Historia, próximo a terminar su trabajo.                    

                

 
 
 

Comentarios


Contacto

Thanks for submitting!

© 2023 by Train of Thoughts. Proudly created with Wix.com

bottom of page