EN POCAS PALABRAS
- Francisco Almagro

- 6 ene
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Ultimos dias de la Hacienda: Gambito de “Rey”

Foto Unplash
Por Francisco Almagro Domínguez
El ajedrez es un pasatiempo que por su complejidad ha sido llamado juego-ciencia. La geopolítica y sus variantes posibles, todas conectadas, es lo que más se le acerca al ajedrez. Esto nos lleva a una sencilla conclusión: la política internacional es un sistema interrelacionado que no deja casi nada a la casualidad. El menor movimiento en un extremo del tablero tiene consecuencias en el otro, aunque para un jugador inexperto pase desapercibido. Tarde o temprano, la decisión de mover un sencillo peón, o su sacrificio -gambito- esconde detrás una estrategia imperceptible en los primeros movimientos.
La política en el tercer milenio ha dejado de ser primariamente ideológica para tornarse económica en su raíz. Con el cambio climático pisando los talones, y el progresivo agotamiento de las fuentes renovables de energía, la guerra “por el agua” no será nada simbólico. La potencia que domine la tecnología y los cada día más escasos recursos naturales podrá resistir ese momento crítico que, aunque lejano, está anunciado con tiempo.
La extracción y encausamiento del ilegitimo presidente venezolano por fuerzas elites norteamericanas es una demostración de cuanto está dispuesta la administración Trump para garantizar su propia seguridad e inversiones en el llamado “patio trasero”. La doctrina se ha renombrado como Donmoroe, alegoría de la Doctrina Monroe de América para los americanos; no los ‘norteamericanos” como vende la izquierda fascista. Parecería que la acción, ejecutada con una limpieza táctica asombrosa, es la mejor parte del relato; no, esto no ha hecho más que comenzar.
Asistimos, de regreso al ajedrez geopolítico, a una nueva partida donde las piezas blancas las llevan la administración Trump. En este tablero se juega a la economía, ni siquiera a la política, entendida esta como el arte de lo posible. No nos asombremos si mañana el gobierno que por la cabeza de Maduro daba 50 millones de dólares, lo indulta con la promesa de nunca más saber de él y de su esposa, la ex primera combatiente. Parece un absurdo, pero así funciona el mundo de hoy. Con esta agresiva apertura de "desenrocar el Rey" se benefician amigos y enemigos de los Estados Unidos. Los aliados europeos tendrán el suministro de combustibles, y a precios asequibles, a veces complicados en el Oriente Medio. Los enemigos del lejano Oriente, chinos por más señas, contaran con una segura fuente de energía al recuperar Venezuela su capacidad productiva, aunque deban pagar el precio del mercado mundial.
En todo este reordenamiento que comienza con el “sacrificio” de un peón llamado Nicolas, las dictaduras improductivas, envejecidas y desalmadas están excluidas de cualquier posibilidad de sobrevivir. En el sigo XXI no hay oportunidad para enquistarse sin dar nada a cambio. Y en esa calaña de encallecidos absolutismos están Nicaragua y Cuba en América, Irán en el Medio Oriente, y Corea del Norte -en realidad, un protectorado y seguro de vida de la China comunista. Quien no tenga nada que dar en los próximos veinte años será eliminado o cambiado por una pieza de mayor valor.
En algunos hay alarma por los hermanos Rodríguez, ahora quienes concentran el poder político venezolano -presidencia y Asamblea Nacional. Parecería que todo está atado y bien anudado. No eran Maduro, Padrino, ni siquiera Diosdado -un nombre que niega a quien lo lleva -Dios no podría habernos dado a este individuo, o quizás ha sido una prueba necesaria. Son los hermanos huérfanos, hijos de un guerrillero, los “protegidos de Labana”. Es con ellos con quienes hay que “cuadrar la caja” si se quiere evitar otro Irak, Libia, incluso la desordenada estampida dictatorial de 1959 en Cuba.
El reloj que controla la partida indica que el próximo movimiento corresponde a los chavistas. ¿Sacrificaran otra pieza importante? ¿Harán una movida ofensiva, diríase suicida? Todo puede suceder. Pero de nuevo hay que pensar en el tablero más que en la próxima jugada; más en la economía que en ideologías y falsas lealtades. El mundo del siglo XXI tiene intereses, no “amigos”. El futuro de Venezuela no se decide en el Palacio de la Involución, ni la Gran Mosalla de Teherán. La nueva Venezuela se discute hoy entre Moscú, Beijín y Washington. ¿No querían multipolaridad? Pues es eso: tres grandes potencias repartiéndose el mundo en una Tercera Guerra Mundial de nuevo tipo.
La mayoría de los cubanos, en Cuba y fuera de ella, creen que lo sucedido en Venezuela es el comienzo del fin de una dictadura empobrecedora. Deben estar alerta. El régimen siempre ha estado dispuesto a irse como vino: rodeado de sangre y de muerte. Un final donde el ejercito masacre a la población indefensa siempre será un escenario posible. De lo que no debe caber duda es de que La Continuidad no tiene ninguna posibilidad de continuar maltratando a su propio pueblo. Nada tiene para ofrecer más que los hoteles y las playas que, con tanto sacrificio ajeno, han construido para las grandes cadenas hoteleras norteamericanas.
Para el caso cubano, “tablas” no es una opción aconsejable. Pero puede haber una “jugada” similar a la venezolana: un régimen de transición que excluya a los impresentables de hoy. Ojalá los camaradas entiendan que su tiempo histórico ha terminado, y no sacrifiquen, como acaban de hacerlo una vez más, vidas ajenas para defender lo indefendible.
Siempre será…26. Del 2000.





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