LA CARGA DE LAS SEISCIENTAS
Hay que decirles…

Francisco Almagro Dominguez
El día 4 de julio los Estados Unidos de America celebraron el 250 aniversario de la declaración de independencia de las 13 colonias. Ha sido durante dos siglos y medio el experimento político-social moderno más exitoso de la Historia. En un territorio que es un continente conviven, con sus luces y sus sombras, más de dos doscientos cuarenta millones de personas del mundo entero. La misma constitución y un sistema con balance de poderes desde el inicio, evitando dictaduras, golpes de estado, y una inevitable guerra civil que fue como un “reseteo” de la república.
Todo hay que decírselo a los cubanos que quedan en la Isla. Que la guerra no estaba ganada porque España no se iba a rendir y los mambises, agotados, con dos de sus lideres más importantes muertos, buscaron la manera de lograr la intervención como antes fue anexarse a otro país.
Hay que decirles que la historiografía marxista, y una parte de la republicana -antinorteamericana también- han sembrado la idea de que la Doctrina Monroe es “robarse” a America. La real intención es y será proteger las Americas de los coloniajes extra continentales.
Hay que decirles a los cubanos que fuimos nosotros quienes apoyamos en el Siglo XVIII la gesta libertaria de Washington. Y en reciprocidad durante el colonialismo español fue en los Estados Unidos donde los cubanos hallaron refugio, ejercieron sus oficios. Fue la tierra donde el Padre Félix Varela paso su infancia y encontró la muerte, y José Marti hizo la mayor parte de su obra.
Hay que decirles a los compatriotas que viven en la Isla que gracias a los norteamericanos se construyó en menos de cincuenta años casi todo el parque industrial, la mayoría de los edificios, casas y calles asfaltadas, las modernas instituciones de salud con su red de hospitales, las escuelas y los centros de estudios tecnológicos, aeropuertos, modernos puertos, red telefónica, radio y televisión.
Hay que decirles que al final de los años cincuenta la mayoría de las industrias, corporaciones y no pocos bancos eran operados o estaban en manos de la llamada “burguesía nacional”. Esa misma que puso a Cuba a la cabeza de los países latinoamericanos antes de la implosión Involucionaria. La burguesía que lo perdió todo después de apoyar la insurrección populista antinorteamericana.
Hay que decirles que el capitalismo es la única vía para el desarrollo, con sus matices más o menos sociales o conservadores. Que nadie jamás ha demostrado que el socialismo funcione, sino todo lo contrario. Que los Estados Unidos son el sumun del capitalismo, del mercado y la propiedad privada, y que a eso deben el éxito en todos los terrenos de la tecnología y la ciencia, no superados hasta ahora.
Hay que decirles que en los Estados Unidos no existe un gobierno “malo” y un pueblo “bueno” porque quien elige libremente a sus gobernantes son los ciudadanos. Han encontrado una mezcla optima donde las leyes y la libertad individual dan a cada ciudadano la masa inercial para hacer grande y unida una multitud diversa.
Hay que decirles a los cubanos de la Isla, si no se han dado cuenta, de que la única salida posible, como sucedió hace más de cien años, es amistarse con el vecino del Norte. Que lo saben muy bien los dirigentes comunistas cubanos. Cometieron la estupidez de buscar “bronca con el cocinero” para imponer la dictadura y culpar al ajeno.
La lucha “contra el bloqueo” es el reconocimiento de que sin el vecino del Norte no habrá mejoras en la Isla. Una absurda paradoja: solo el enemigo puede salvarlos. Eso deben saberlo todos los cubanos.



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