top of page

LAS MIL Y UNA...Y CONTANDO

12 ago
6 min de lectura

Capitulo 6. ?Eres lo que esperaba? (texto en preparacion sobre la vida en pareja).

I.

Con cierta frecuencia comenzamos a leer un libro o ver una película y después de trascurridas las primeras páginas, los primeros minutos,  nos aburre, la cosa no va a ningún lado. Cerramos el libro, nos levantamos de la butaca. Se ha estudiado el tiempo que media entre la primera página y el primer fotograma y el abandono; suele ser entre la hoja 5 y 10,  y 15 minutos frente a la pantalla. Una explicación plausible es que el texto o el filme no hacen “clic’ con lo que esperábamos. Libros y películas pueden ser del gusto de otros. No del nuestro. Incluso se diría que cuando más recomendado es un texto o una película mayores son las expectativas, y mayores las frustraciones. Tomas Carlyle dijo que los libros son amigos que nunca decepcionan. Pero ciertas amistades pueden ser aburridas, obstinantes.   

Sucede también con las pareja. Lo que al principio parecía ser “eres lo que estaba buscando”, en un tiempo se convierte en “no eres todo lo que estaba buscando”. Mi padre tenía la costumbre disciplinaria de nunca dejar un libro a medias. Cierto comentarista de cine afirmaba que las películas debían verse hasta los créditos finales. En ambos casos, mi padre y el crítico de cine, se imponían método, meta y esperanza: todo puede mejorar en el próximo capitulo o la siguiente escena pues de otra manera habremos perdido el goce estético y espiritual de la obra por pura holgazanería.   

Desgraciadamente no todos somos padres ni críticos de arte disciplinados. Tampoco mártires abocados a una relación de pareja compasiva.

La siguiente etapa de maduración entre dos personas inicia cuando emergen situaciones que no se esperaban. En tales casos, como sucede con los libros y las películas, dejarlos puede ser una ganancia. Insistir en continuar en una relación cuya impresión es no ir a ningún sitio o al cualquiera menos al esperado, solo explicaría baja estima, que no se podrá encontrar nada mejor en el futuro. No todos los libros mejoran en los capítulos del medio. No todas las películas atrapan después de media hora. Las parejas que al principio parecían hechas para durar hasta la eternidad a veces se desinflan con la misma rapidez y energía con la que empezaron.

También sucede que no tenemos más intenciones al inicio que tener una nueva experiencia sin levantar grandes expectativas respecto el libro, la película o la pareja. Encontramos el titulo o el ser humano “interesante”. Nos disponemos a leerlo porque parece agradable. Llama la atención. Y es en ese camino donde nos topamos capítulos, escenas y cualidades humanas que se hacen atractivas, incitan a continuar. Decía el poeta inglés Alexander Pope que eran bienaventurados aquellos que no esperaban nada porque nunca serian decepcionados. Sin embargo, sabemos que tal declaración bucólica no se cumple siempre: el ser humano busca el goce de la carne y el espíritu. Que priorice uno de los dos genera consecuencias. De cumplirse los dos es muy probable que lleguemos al final.  

 

II.

 Las primeras diferencias y amagos por cerrar la página, levantarse del sofá, o terminar la relación de pareja sucede de un modo sencillo, muy particular e individual. En los libros y las películas porque necesitamos lo que se llama el conflicto, aquello que nos engancha para pasar a la siguiente cuartilla o esperar la próxima escena. Si no aparece a tiempo, como fue expuesto, ahí terminó todo. En la pareja podría ser algo tan sencillo como un comentario, un olor, una caricia fuera de lugar. Habrá tantos decepcionantes como personas habiten en el mundo. Es imposible encontrar un “decepcionante universal”. Es frecuente que la pareja olvide los primeros elementos frustrantes porque la tendencia natural es a bloquearlos, olvidarlos, pasar la página, cerrar los ojos. Solo que el olvido es circunstancial. Volverá a la memoria cuando los conflictos de la pareja por otros motivos afloren. “A mí nunca me gusto tal cosa de ti”, dice ella. “A mí tampoco esto”, responde él. Y cualquier mediador o consejero preguntaría por que ahora “aterrizan” algo que ha estado dando vueltas, oculto, en tantos años de relación.  

Los terapistas sistémicos explican el fenómeno a partir de lo que llaman “mapas”. Tenemos dos “versiones” del mundo. Una, la que la sociedad y la familia han construido en nosotros y que aceptamos como “moral” o “principios”. Otra, la que en realidad hemos vivido que podría contradecir a la primera. Podríamos haber sido formados en un hogar rígido moralmente, donde la mentira estaría sujeta a los castigos mas severos. Sabemos que está mal mentir, y sin embargo, cada vez que decimos la verdad en el trabajo o con la pareja, tenemos problemas. La única manera de mantener el empleo o la relación es través de la mentira aunque nos cueste ansiedad y en ocasiones preguntarnos si en realidad somos los mismos. En el caso contrario, un chico crecido en un ambiente mendaz, y cuya única manera de escapar al castigo o la reprimenda es mintiendo, pudiera encontrarse con un empleo o una persona que rechace las falacias, la simulación. En ambas situaciones los ‘mapas” nunca coincidirán y más temprano que tarde comenzaran los conflictos y sobrevendrá la separación.

Pero mencionábamos que las primeras decepciones son muy individuales pues dependen de cada individuo y más allá, de cada pareja. El nivel de tolerancia a las frustraciones de uno con el otro son únicas, irrepetibles.  

  

 

III

 ¿Podemos esperar que la pareja elegida se “acomode” a nuestras ideas, pensamientos o conductas con el tiempo? Eso es extremadamente infrecuente. Lo que suele suceder es que ambos, en ocasiones sin un contrato explícito, vayan adaptando la “cerradura” a la “llave”, no porque la primera ceda a la fuerza del metal, no porque el metal se doble para entrar en el cerrojo.

Quizás una forma más positiva de ver las cosas es lo que llaman en inglés “reframing”, que vendría a ser algo como reencuadrar la situación. Se trataría de buscar en lo que aparenta ser negativo una ventaja, lo positivo. Cuando la pareja se centra en la negatividad de las cosas que le suceden no solo no aprende sino que la relación se deteriora porque la balanza emocional se inclina, indefectiblemente, hacia lo destructivo. Cierto es que estar en el punto medio cuando se inicia una relación es muy difícil. Pero si la pareja logra convertir “cada revés en una experiencia de crecimiento”, lo as probable que puedan pasar a una segunda etapa.

 

EL CASO DE MARTHA Y ALFREDO

Martha era una mujer divorciada con una hija, y sus padres y hermano habían emigrado recientemente. La hija de Martha se había ido a vivir a otro Estado. Ahora Martha y sus parientes compartían la misma casa. Ella era sola para mantener el hogar hasta que el hermano encontró un trabajo parcial, mal remunerado. Martha creyó que era hora de hacer mejoras en la casa y contrató un “handyman” -alguien que sabe hacer de todo. El hombre se llamaba Alfredo, y también estaba divorciado, vivía solo. De modo que además de hacer algunos arreglos en la casa, Alfredo y Martha creyeron que podían arreglar sus vidas intimas. Coincidían en que iban a la misma iglesia. También en sus historias de fracasos matrimoniales. Alfredo había nacido en el país, y esa era una diferencia con Martha y su familia.

Pronto comenzaron los desencuentros entre Alfredo y el hermano de Martha por el sitio para parquear el auto. Martha medio en el conflicto cediendo el espacio de su automóvil pues trabajaba en la casa y le era fácil encontrar un sitio cuando los vecinos se iban a trabajar. El segundo choque entre Alfredo y la familia -que en apariencia no era con Martha-, vino cuando los padres y el hermano ponían la televisión hasta altas horas de la noche y hacían ruidos en la casa. Martha decidió que se deberían rentar, ella y Alfredo en otra casa. Entonces Alfredo, un hombre que sabía hacer de todo, sugirió comprar una casa vieja, deteriorada, arreglarla y con el dinero de su venta comprar otra mejor. Martha pregunto quien pagaría entonces por la casa de ella, donde vivían sus padres y hermano. Y Alfredo dijo que la pagarían los padres de ella, y el hermano.

Aquí es donde el relato se bifurca en dos caminos: Alfredo dice que él quiere “progresar” pero Martha y familia no lo dejan. Martha dice que esa es su familia, y no los va a poner en una situación económica difícil pues los viejos no trabajan, y su hermano apenas gana para vivir.

Alfredo era, quizás, lo que Martha había estado esperando en su vida, y para Alfredo Martha podría ser la pareja que lo siguiera en su aventura de mejorar el estatus y como afirmaba “tener una vejez tranquila” comprando otro inmueble y alquilando este.

Martha no podía “reencuadrar” que la “locura” de Alfredo podía ser la manera de buscar el desapego de su familia y obligarlos, como cualquier emigrante, a buscar soluciones por ellos mismos. Martha veía más bien a Alfredo como el individuo que se interponía con su familia. Y Alfredo a ella como una persona dependiente de los demás, incapaz de pensar en el futuro. Ninguno de los dos vio la oportunidad que les daba semejante contradicción.                       

 
 
 

Comentarios


Contacto

Thanks for submitting!

© 2023 by Train of Thoughts. Proudly created with Wix.com

bottom of page